El sistema italiano de formación profesional

Para poder obtener una acreditación, los proveedores de formación profesional en Italia necesitan que al menos el 70% de los alumnos obtenga una cualificación y que cierto porcentaje de los alumnos encuentren empleo o que se matriculen en la formación superior. Además, al menos el 60% de los beneficiarios debe expresar una opinión positiva sobre el curso. Para los alumnos no se han definido hasta ahora unos estándares precisos, pero sí que hay un currículo bastante detallado.

 

Las regiones no han implementado todavía un sistema nacional de certificación, pero algunas regiones (como Emilia Romaña, Piamonte o Toscana) están desarrollando sus propios sistemas de cualificación. Estos sistemas se aplican a la formación profesional inicial y continua, y se basan en estándares de resultados relacionados con las competencias que deben poseer los jóvenes o adultos para trabajar en los campos profesionales.

 

Para obtener una cualificación regional, es importante aprobar un examen final que debe hacerse en presencia de un comité en el que participa un representante externo y profesores del curso. Para garantizar que los proveedores cumplan las condiciones para la acreditación, se utilizan informes de autoevaluación e inspecciones sobre el terreno. En Italia, los actores implicados en la definición de los objetivos y estándares son el Ministerio de Trabajo, los representantes regionales y los interlocutores sociales.

  • Los puntos fuertes del sistema italiano de formación profesional son que las partes interesadas están involucradas en el proceso y que se ha introducido un sistema nacional de evaluación y un sistema de acreditación para los proveedores de formación profesional.
  • El punto débil consiste en una falta de estándares nacionales y en la variación que se da entre las regiones.

 

En Italia no hay objetivos concretos para el sistema, aunque las comparaciones con Europa sean un importante punto de referencia. Los proveedores de formación deben respetar ahora los objetivos básicos (por lo que se refiere a la eficiencia y efectividad de sus actividades). También está teniendo lugar un importante debate sobre la definición de los estándares para las personas en proceso de formación. Además, la reforma 53/2003 ha introducido unos niveles básicos de rendimiento para la formación profesional que las autoridades regionales deberán alcanzar.